Estaba yo aquí pensando, oye, si a los niños de hoy, igual que a los de ayer, no vayamos a engañarnos, les cuesta comer verdura, o simplemente estáis aburridos de hacer siempre el mismo menú, porqué no comparto esas deliciosas recetas que estoy haciendo últimamente para que no tengáis que oír nunca jamás de los jamases eso de: no me gustan las judíaaaaaas, y encomendándoos a nuestra patrona la virgen de las frases de madre, contestéis: ¡¡come y calla!!
Que a lo mejor tenéis la suerte de tener en casa niños de esos 'que comen de todo' y no os interesan nuevas formas de comer verdura, bien, no sé qué hacéis aquí todavía.
Pero a lo que iba; que como el grandísimo mundo de la comida abarca tanto ancho de banda, y hay tantas formas de comer las cosas, yo cada semana, entre publicación y publicación os dejaré una receta nueva, y libres sois, como Elsa, de guardárosla o archivarla en el apartado de vuestro cerebro de 'cosas que me importan una m...' ¡Uy!, lo siento, no me acordaba que estamos en horario infantil.
Esta semana, y por ser a las que hacen alusión la frase de arriba, de no me gustan las judías, os propongo una forma muy diferente de cocinarlas. Na, es broma, es porque lo he cocinado hoy; y ahí, entre ajo y ajo es cuando se me ha ocurrido la idea y antes de empezar he cogido la cámara y me he puesto manos a la obra.
Tal vez esté enfocando el asunto este de las recetas hacia 'formas de cocinar verduras sin que mis hijos lo escupan', y seáis vosotr@s los que no soportáis el sabor de la lombarda, u os cueste mucho cenar pescado el día que toca... Para nada. Habrá recetas de todo tipo, son, simplemente, recetas que he cocinado alguna vez y por gustarme las convierto en habituales dentro de mi cocina, cuanta más variedad mejor, ¿o no?
Cuando sean sacadas de alguna web pondré el link, que no quiero yo apropiarme de nada que no sea mío. La de hoy es un poco una mezcla de varias que he hecho otras veces, con lo que podría decirse que es mi propia versión.
Hoy de menú había judías verdes, madre mía, ¡qué sosas! pensaréis. Anda que como tengan hebras, no hay quien las coma... Yo no las quiero, me dijo Michelle en cuanto lo vio escrito en el menú semanal que pego en un papelito cada semana en el frigo entre imanes, dibujos y papeles importantes varios. Y entre ella y el padre (la pequeña por fortuna es una de esas que 'comen de todo'), que acabó harto de pequeño con la sobre producción cada verano de la huerta de su padre, tenía que apagármelas para que las coman sin protestar.
¿Veis? ya me he vuelto a liar... venga, os dejo con la receta sin más: judías verdes al horno con parmesano y jamón.
Ingredientes (para 3 y medio, que la pequeña come de todo, pero poco)
-850 gr. de judías verdes (si son de las redondas se harán antes, pero las planas salen muy ricas también)
-Queso parmesano rallado al gusto.
-25 gr. de mantequilla o aove
-Pimienta negra y sal
-2 ajos (yo eché 2 porque no queremos tumbar a nadie con el aliento después, jojo)
-Jamón serrano al gusto también.
Procedimiento
1. Cortamos las judías en trozos pequeños, aunque podemos ponerlas enteras también. Yo las corto porque a la hora de comerlas después es más fácil.
7. A los 25 minutos yo reparto los trocitos de jamón por encima y lo meto los últimos 5, o sea que en total están unos 30 minutos. aunque eso también depende de cómo os gusten. La textura no tiene nada que ver con las judías verdes cocidas, quedan crujientitas, pero tiernas por dentro. Incluso podéis subir la temperatura un poquito en esos últimos 5 minutos y se dorarán un poco más.
8. Último paso y mejor de todos, ¡a comeeeeeeeeeer! Si queréis podéis acompañarlas con un poco de ali oli, pero personalmente me gustan muchísimo así.
Y que, ¿mañana judías? 😉 ¡Nos vemos, queridas!
Yess.
'Chapas y cocinillas'
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