Que sea la última vez que...

domingo, 1 de marzo de 2020


¡Muy buenas!

Una semana. ¿Pero cómo es posible que ya haya pasado una semana desde que salí a la luz a estos mundos blogueros de dios? La vida de madre, lo sé… Que un día estás maldiciendo porque es lunes otra vez y cuando parpadeas te das cuenta de que estás haciendo la pizza de los viernes para cenar, y se te ha escapado la semana volando entre deberes, clases de inglés y alguna que otra salida al parque.
  Y estaba yo aquí en la soledad (mentira, ya he tenido por lo menos 3 interrupciones en menos de 2 párrafos) cara a cara con el ordenador pensando en cómo podría yo seguir lanzando contenido interesante al blog, o por dónde empezar, ya que este amplio mundo de la maternidad abarca tanto y tan variado que la ensalada puede ser importante. Pero claro, empezar por el principio igual no, ¿verdad?  Porque, ¿cuál es el principio? ¿De dónde venimos? ¿Cómo? No, demasiada intensidad…

Mejor voy a hacer sin pensar en orden y numeración, según me vayan surgiendo temas, y aquí paz y después ¡gloria!
Hay un tema muy de actualidad ahí afuera que cada vez está más dentro de nuestras casas y del que somos en parte responsables. Complicado, difícil… tranquis, no vengo a hablaros como convencer a vuestros hijos para que se levanten para ir al cole a la hora, y el sábado a las 8 no se presenten en tu cama diciendo que no querer dormir más. Eso me lo tendréis que explicar vosotros a mí.

Hoy vengo a hablaros del ¡plástico! Ay, madre, el plástico… ¡qué complicado!
Bueno, bueno, que tampoco os voy a contar una tesis doctoral ni a tiraros de las orejas porque se os haya escapado un tetra brick de leche en la basura de orgánicos, ¡faltaría más!  ¿Os imagináis una cámara de vídeo vigilancia dentro de los cubos de basura? Así como los radares de las carreteras, y que cada vez que tiremos algo de plástico ahí entre las sobras del arroz salte una alarma y una voz de ultratumba salida de vete a saber dónde nos diga: ¡Eh, tú, haz el favor de cuidar el planeta! 

No, en realidad solo vengo a contaros las pequeñas cosillas que hacemos en casa para poner nuestro granito de arena en este tema cada vez más complicado y que tanto daño está haciendo al medio ambiente.

Estos días he estado viendo unos anuncios que dicen que, a nivel mundial, estamos ingiriendo un promedio de 5 gramos de plástico cada semana, el equivalente a una tarjeta de crédito, debido a los micro plásticos que ingerimos incluso a través del aire, y que esto se duplica si bebemos agua embotellada.
 Curioso, ¿verdad? A raíz de esto he estado mirando datos sobre el plástico que quizá vistos así nos hagan reaccionar y vayamos mejorando poco a poco el asunto.
 Esto es lo que nos dice Nathional Geographic: 

1     1. Ya hay más de 5 millones de fragmentos de plásticos flotando en los océanos.
2    2. El 73% de la basura que hay en las playas proviene de cigarrillos, tapones, botellas,   envoltorios, bolsas de la compra y recipientes de poliestireno.
3     3. La producción de plástico ha aumentado de 2,3 millones en 1950 a 448 en 2015.
4     4. Para 2050 todas las especies marinas del planeta comerán plástico.
5     5. En 2015 se habían generado 6.900 toneladas de plástico. Solo se recicló un 9%. (¡¡¡zas, colleja!!!)
6     6. En todo el mundo se venden casi 1 millón de envases de bebidas por minuto. 24 horas tiene el día, ¡ahí es nada! Haced cuentas…
7     7. La estimación de la duración del plástico va de 450 años a para siempre.
8     8. El mayor mercado del plástico son los materiales de envasado.
9   9. Hasta ahora se sabe que hasta 700 especies de animales han comido o quedado atrapadas en plástico.
1    10. Más del 40% del plástico solo se usa una vez y se tira.

¿Cómo te quedas?  Sin palabras, lo sé… y la cosa va en aumento más y más, porque ya sabemos todos que lejos de colaborar, muchas empresas utilizan más y más plástico en sus productos como si la cosa no fuera con ellos, ¿hay algo más absurdo que esas bandejas de plástico donde vienen 4 kiwis envueltos después en más plástico? ¿Qué hay de malo en comprarlos a granel? Me lo expliquen… 

En fin, que, una vez hecha una introducción de 20 folios por lo menos, paso a comentaros las pequeñas cositas que hemos hecho en casa y que han hecho que nuestro viaje al contenedor de plásticos baje al menos un poco, si os ayuda en algo, pues genial. 

Lo primero que hice ya un tiempo es dejar de comprar pajitas de plástico; seguro que habéis oído alguna vez que son unos de los mayores problemas de la contaminación del mundo. Greenpeace aporta el dato de que se consumen 13 millones de pajitas cada día solo en España.  Marea solo pensarlo… 😲😲
Bien, yo compré 6 pajitas de silicona por el módico precio de 7€, que imagino que me duren hasta que ninguna de mis dos criaturas quiera beber más en pajita, hasta el fin de los días, vaya. Además, vienen con sus cepillitos para limpiarlas por dentro divinos de la muerte.  También están las de acero inoxidable, pero esas no las he probado; quizá al ser rígidas (aunque el pack incluye versión recta y versión doblada) la veo más incómoda para niños más pequeños, por ejemplo… Y luego está la mejor opción de todas que es beber del vaso como toda la santa vida se ha hecho. Jamás entenderé el hecho de que en los restaurantes de comida rápida te sirvan el refresco con pajita, que para más inri muchas veces vienen envueltas en plástico. Whaaat?? ¿Esto para que es? No logro entenderlo… ¿Queda como más mono o qué? Encima fíjate que colorines más fotogénicos tienen.



Hace un tiempo también decidimos no utilizar más papel de aluminio o film para envolver los almuerzos del cole. Desde allí ayudaron mucho con la sugerencia de que no lo usáramos (bravo por ellos) ya que era un uso y gasto innecesario fácilmente sustituible por tuppers o fundas especiales que venden en muchas tiendas o que incluso puedes hacer tu mismo si sabes enhebrar una aguja… Yo compré dos monísimas tamaño sándwich y es lo que usamos a diario con las peques y también cuando salimos fuera, porque sirve para todo tipo de alimentos al tener un interior fácilmente lavable. Estas son de snack 'n' go, y no me digáis que no son una cucada… 



Y en casa intentamos usar lo menos posible el papel de aluminio o film. ¡Con los tuppers tan monos que hay hoy en día! De cristal, por supuesto. O de bambú, un material que lleva poco tiempo, o al menos yo conozco hace unos años, y que además de haberles preciosísimos, son biodegradables y no aportan tóxicos a los alimentos. Vamos, el marido perfecto en nuestros hogares, jaja.

La última medida que ha entrado en casa, y creo que la más importante es haber eliminado el agua embotellada. Aunque ya compraba garrafas de 2.5L, me parecía muchas botellas para un solo hogar, además de ser un gasto añadido que amortizaremos con el estupendísimo filtro de ósmosis que los Reyes Magos, muy ecológicos ellos, nos dejaron de regalo. Seguro que habéis oído hablar de este sistema, que no es ni más ni menos que la famosa jarra brita pero a otro nivel. Es un aparato que lleva incorporados 4 filtros, conectados a un grifo y un tanque independiente que te saca el agua lista para beber. Los filtros duran más o menos un año y es verdad que hay que tener un poco de sitio para instalarlo, pero he visto que han sacado unos filtros de lo más cuquis que se adaptan al grifo, y que, aunque duran menos tiempo son una solución más que perfecta. También hemos eliminado por completo las botellas pequeñas, evidentemente. Tenemos varias de cristal que son las que llevamos y rellenamos para coles, parques, excursiones y demás... 




Y luego hay otras cosillas que se pueden hacer para contribuir a no estropear más el medio ambiente, no solo con el plástico sino con la contaminación en general, y que poco a poco hemos ido adquiriendo. Utilizo todos los detergentes y geles ecológicos, que dicho sea de paso le va genial a nuestras pieles, en el caso de mis hijas, con tendencia atópica. Por cierto, no todo vale; el producto en concreto tiene que llevar el sello ecocert o ecolabel para considerarse ecológico de verdad (se nota en el precio)  dos sellos importantes que regulan la cantidad de tóxicos que puede llevar algo, y que en el caso de ecocert exige que al menos el 95% de los ingredientes sean de origen natural.  Pero todo este tema da para otra entrada que si queréis pues hago otro día...
Para limpiar la casa he reducido mi armario a 2 o 3 productos y no por ello está más sucia; bueno sí, pero eso es gracias a la acción de mis pequeñas portadoras de huellas llenas de porquerías varias…
Cuando Laia llevaba aún pañales también los compraba biodegradables, y yo he dejado prácticamente de utilizar compresas y me he pasado al maravilloso mundo de las bragas para la menstruación. ¡No pongáis esa cara! yo tampoco las conocía y ahora son la prenda favorita de mi cajón de madre. 

¡¡La pasta de dientes!! Esa gran desconocida… que bonitos dientes nos deja, ¿eh? y que cantidad de microplásticos se van por el desagüe cada vez que la usamos... Y con el tema salud más de lo mismo, aunque tampoco me explayo por ahí, que tiene mucha tela este tema. El caso, que también hay pastas orgánicas sin flúor ni microplásticos o triclosán perfectas para nuestros dientes y el entorno que nos rodea. Estas cuesta más encontrarlas, pero haberlas, hailas, my friends! Incluso puedes hacer una casera con pocos ingredientes, aunque yo de momento no me atrevo. 

No tenemos bañera, solo duchas, así que el desperdicio de agua no es mucho problema. Y sí, ahora compadeceros de mí, jamás de los jamases puedo darme un baño lleno de espuma en soledad para relajarme de gritos varios con una copa de vino en la mano. ¡Pero si ni siquiera te gusta el vino! Ahora entendéis mi salud mental, ¿verdad?
Y en la compra, pues intento en lo máximo posible no abusar del plástico porque sí. Fruta y verdura a granel, carne y pescado en despacho y no bandejas salvo excepciones… me encantaría que en la zona donde vivo hubiera tiendas de esas monísimas donde venden muchas cosas a granel, como ya hay en ciudades más grandes u otros países. ¿Me financiáis y abro una? 😏

Y nada, queridos y queridas todas, creo que esto es todo por hoy. Que ya es bastante. Madre mía que tostón os he soltado ¿Has llegado hasta aquí? ¡Olé, valiente! 😂😂
  Y vosotros, ¿alguna idea más para librarnos del maldito plástico que deba saber?  Venga, venga, que soy toda ojos. 

Yess
'La Chapas, y ahora también biodegradable'

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